Por: Ulises Martínez
*imagina
*un día te digo que
*un día como hoy
*fue el día de mi muerte
*y tu mente, desconoce como un muerto puede charlar contigo
*y luego piensa en la congruencia de mi obsesión con los signos musicales
*un alma atrapada en sus últimos pensamientos
*con personalidad victimizada
*queriendo ser socorrida
*es entonces que te das cuenta
*que mantienes contacto con el espíritu de un fallecido
*que envidia tu vitalidad
*y te visualiza con sus ojos hundidos en tristeza
*su piel pálida
*su expresión de esperanza
*descuidado por el tiempo
*su mente cree que vive
*tú le das ese apoyo de existencia con solo hablar con él
*yo, decadente por mi ausencia vital
*entre ojos llorosos, y ojerosos
*semisonrío al tener contacto contigo
*mi cabello caído y frío
*mi facha poco cuidada
*por el anhelo de regresar otra vez a la felicidad
*buscan en ti ese camino
*pero en cualquier momento, mi naturaleza fantasma me invade
*me lleno de rencor por la parca
*y mi rostro se torna oscuro, mis globos oculares desaparecen para que el vacío los ocupe
*mi expresión enfurece y con demencia y desesperación
*lanzo mis decadentes manos
*heladas
*sobre tu imagen nada más
*lanzando un grito atormentado
*que yace en la eterna entropía del momento
*mi mirada se pierde en la melancolía
*la esperanza muere otra vez
*pero reaparece con cada charla que tengo contigo
*mi corazón late pero no para bombear sangre
*si no enfurecido de robar tu aliento
*usarte como medio a mi resurrección
*y cambiar los papeles en esta dimensión

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