lunes, 6 de agosto de 2012

Un nuevo viaje

Me intimida pensar en el amor, quizá es por eso que lo cuestiono. Temor… ¿a qué? A dañar y ser dañados, respondimos. El Síndrome del Erizo que aun no me es posible despojar, resuena como eco demostrando la soledad. ¿Por qué no me dejo abrazar? Porque si lo hago siento la necesidad de no soltarte, ¿por qué no me dejo acariciar? Cada vez que sucede mi cuerpo se tiende a paralizar y mi mente a divagar ¿por qué me alejo de ti? Porque quiero aclarar esto. Ok esta es la verdad ¿la quieres?, No te puedo ni mirar porque en mis ojos está la respuesta. ¿Había mentido en ese momento? Sí, sin saber aún que sería una falacia. La llave que libera esas réplicas para cerrar tus preguntas, que ironía, no estaba más en mi mirada. Engaño, algo que logré con ellos, pero también conmigo mismo. Pues no somos más que uno en la unión de todos, somos el mismo en diferentes ojos, en diferentes tiempos, en diferentes espacios. En ese cuarto obscuro donde siempre nos reunimos, el único lugar donde coincidimos, donde no existen los reflejos del espejo, donde conversamos, donde “Ellos” forman parte de mí, en ese lugar amorfo llamado mente, ahí es donde me oculto. Y contiguo a ese cuarto, ese nuevo mar para navegar ¿será eso cierto?


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